En el Grupo Lisis trabajamos en el ámbito de la Convivencia Escolar. Somos un equipo de psicólogos, docentes e investigadores sociales, que desarrollamos nuestra actividad profesional en distintas universidades a nivel nacional e internacional, como son: la Universidad de Valencia, la Universidad Miguel Hernández de Elche, la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, la Universidad de Zaragoza, la Universidad de Extremadura, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y la Universidad Autónoma de Nuevo León, ambas en México.

Venimos trabajando desde los años noventa con niños, adolescentes, familias y escuelas, con el propósito de mejorar la calidad de vida en los centros educativos, prevenir los problemas de victimización y rechazo escolar y fomentar la convivencia saludable y la integración social de todo el alumnado.

Tal y como puede comprobarse en los apartados de esta página web, nuestro quehacer se fundamenta en la idea de que los problemas en la adolescencia no tienen un origen exclusivo en el ser adolescente y que, por tanto, su bienestar depende de los distintos escenarios en los que participa. Sus contextos sociales más inmediatos, como la familia y la escuela, tienen una gran influencia en su vida. Por esta razón, analizamos los problemas de convivencia escolar (acosoescolar, ciberacoso, rechazo escolar, problemas de integración social) no sólo desde la perspectiva de la persona directamente implicada (víctima y agresor), sino también tomando en consideración su sistema familiar y su entorno escolar.

Estudiamos, por ejemplo, el grado de satisfacción vital general del adolescente, su autoestima y autoconcepto, su grado de estrés, ansiedad y sintomatología depresiva, su sentimiento de soledad, su empatía e inteligencia emocional, su reputación social entre los compañeros, su rendimiento académico, la relación profesor-alumno/a y su actitud hacia la escuela y el profesorado, así como el clima en el aula, el clima familiar, la calidad de la comunicación entre padre/madre-hijo/a y los estilos educativos de los progenitores. Pretendemos que nuestras investigaciones y nuestros resultados aporten un granito de arena en la comprensión del mundo adolescente y contribuyan para mejorar su calidad de vida y la de los entornos donde convive. Esperamos que nuestras aportaciones, junto con las de otros profesionales, contribuyan a la elaboración de programas de prevención eficaces en materia de convivencia escolar. Todas y todos –padres y madres, profesorado, educadores, y otros profesionales – podemos y debemos comprometernos en la tarea de socializar a nuestros hijos e hijas, alumnado, niños y adolescentes para que logren su bienestar.

El nombre de este Grupo de Investigación procede del Diálogo Lisis o de la amistad de Platón.

Dime, Lisis, tu padre y tu madre te quieren mucho, ¿no esasí?

Mucho, me dijo.

Por consiguiente, ¿querrán hacerte el más feliz del mundo?

¿Puede ser otra cosa?

Y ¿consideras dichoso al que es esclavo y no es libre de hacer lo que quiere?

No, ¡por Júpiter! no es dichoso.

Entonces tu padre y tu madre, si  te aman verdaderamente y quieren tu felicidad, deben hacer los mayores esfuerzos para hacerte dichoso.

Es claro.

¿Te dejan, pues, hacer todo lo que quieres, sin regañarte nunca, ni impedirte obrar a tu

capricho?

¡Por Júpiter! sucede todo lo contrario; me impiden hacer muchas cosas, Sócrates.

¿Cómo así? ¿quieren que seas dichoso, y te impiden hacer tu voluntad?

Sí, respondió.

Pues ¿de dónde nace que te impiden ser dichoso y hacer lo que quieras, obligándote todos los instantes del día a ser obediente y a reducirte a la condición de no hacer nada por tu voluntad? (…) En definitiva, tú, Lisis, ni haces ni diriges nada a tu voluntad.

Es, respondió, porque aún no tengo la edad, Sócrates.

Mira, hijo de Demócrates, que acaso la edad no sea la verdadera razón, porque  hay cosas, tan importantes como las que hemos referido, que a mi parecer tus padres te dejarán ejecutar sin reparar en tus pocos años. Por ejemplo, cuando quieren que se les lea o se les escriba alguna cosa, es seguro que serás tú el, primero a quien se dirijan en casa, ¿no es así?

—Sí, respondió.

Y cuando escribes, ¿no eres libre de trazar esta letra la primera y aquella la segunda y leerlas en seguida en el mismo orden? Asimismo, cuando coges la lira, ¿te impiden tus padres aflojar o apretar las cuerdas que quieres puntear o tocar con el plectro?

No.

¿Por qué razón te permiten unas cosas y te prohíben otras, según hemos dicho?

Sin duda, porque unas cosas las sé y otras no las sé.

Bien, excelente joven. Luego no es la edad la que espera tu padre para permitirte hacer todas las cosas, porque el día que te crea más hábil que él, ese día te confiará todos sus bienes y hasta su persona.